Este mes de Octubre la comunidad Judía celebra el Día del Perdón. Es un tiempo dedicado a la oración y al ayuno para liberar en nosotros a todos aquellos que hemos culpado.
Una de las características de los seres humanos ha sido la de encontrar un culpable de nuestros males, sea otra persona o a un acontecimiento, generamos cargos en su contra. En algunas ocasiones tenemos ideas o sentimientos diferentes que nos hacen creer que el otro es un oponente y que es necesario tratarlo como a un enemigo, esto nos hace generar sentimientos en su contra o tratar de destruir su credibilidad y visión.
Mientras mantenemos estas ideas acerca de los demás estamos atrapados por ellas y en realidad los castigados somos nosotros. El rencor, la maledicencia, llevan a las personas a estados depresivos y limitan la expresión de todo su potencial. El perdón nos lleva a la comprensión, a la belleza y a la superación.
El perdonar nos armoniza nuevamente con lo positivo, lo creativo y la sanación de nuestras relaciones. El perdonar nos acerca a la comprensión de que vivir es también encontrarnos unos a otros, compartir el camino de las experiencias y resolver situaciones. Perdonar es elegir la libertad, es un signo de madurez emocional.
El individuo que perdona realza el valor de la amistad, la misericordia y la comprensión de la vida y sus circunstancias. El perdón nos hace libres y el crear cargos y juicios sobre los demás nos esclaviza.
Perdonémonos unos a otros, aún no sabemos lo que hacemos.