Una nueva amenaza de guerra aparece en el horizonte de la humanidad y, una vez más, se nos propone la destrucción el hambre y la muerte como solución de los conflictos entre los hombres. Vemos, al mismo tiempo, una oposición al inicio del conflicto y la expresión abierta y mundial de esta idea.
Nos preguntamos si será el tiempo de lograr sostener la paz entre los hombres, si seremos capaces de detener el inicio de algo que presenta la violencia, la mentira y la codicia como un valor. Tal vez sea esta una nueva oportunidad de discernimiento, donde cada uno debe poner las cosas en su lugar. Quizás creemos que no tenemos nada que ver con la guerra, que ya tenemos muchos problemas para resolver y que no podemos hacer nada.
Los pensamientos de toda la humanidad tejen una enorme trama a nuestro alrededor y cada uno colabora con este tejido invisible. Si es nuestro objetivo hacer que este mundo sea un lugar digno de habitarse y que podamos sostener la paz, debemos entonces clarificar nuestros pensamientos y apostar fuertemente en la solución pacifica de cualquier conflicto humano.
Asumamos ardientemente el pensar en la paz, la colaboración, el amor, la solidaridad, la verdad y la comprensión como los valores que guíen nuestros actos. No dejemos pasar un solo día sin elevar un pensamiento pacificador y tomar conciencia de que lo que sucede en esta realidad que nos toca vivir depende de lo que aceptemos en nuestro interior.
La Verdad es la fuerza que sostiene la Paz.